... Siempre he tenido unos cuantos amigos maravillosos. Incluso he tenido maravillosos conocidos. Hay momentos en que se prueba la verdad del oro, por lo general mudo, y la del metal sobredorado, por lo general vociferante. Es bueno que, en cada vida, exista alguna ocasión que los distinga.....

(Antonio Gala)



ANÓNIMAS ?? NO.

Todas las obras tienen autor. Triste es que circulen imágenes por la red sin autoría, como simples anónimos. Debemos acabar con esto, por ello invito a todos los artistas a firmar sus obras y a todos aquellos que las utilizan a poner su autoría y a ser posible, el link hacia el autor o no utilizarlas.



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25 mar. 2008

A ese amor

No sé realmente porqué escribo esto hoy, ni porqué me apetece compartirlo con los demás, quizás ya es hora y tiempo para ello.

Era verano, un terrible verano de 40º a la sombra cuando llegué, como todos los años, a aquel pueblo donde veraneaba.La costumbre era llegar y salir prácticamente corriendo a ver a mi prima y las amigas, así me informaban de las novedades ocurridas desde la pasada Semana Santa.
Aquel año la novedad era “el bilbaino”, un chico de nuestra edad cuyos padres habían comprado una casa para los veraneos, en tres minutos me pusieron al día de lo guapo y sexy que era.

Esa noche, en la discoteca, lo primero que me dijeron fue “ese es” pero está saliendo con aquella chica de allí. Tuve suerte, estaban en el grupo de mi mejor amiga, me acerqué y le pedí que nos presentase.
Hay miradas que todo lo dicen y aquella fue una de esas. El saludo no fueron dos besos a la usanza, Bernard me besó en los labios como nunca hasta entonces me había besado nadie, le miré y le dije, “tienes diez minutos para dejar a esa y venirte conmigo”.
A partir de ese momento Bernard entró en mi vida.

Todas las tardes cuando el sol más pegaba y la gente se escondía en el frescor de las casas, nosotros nos íbamos al parque, nos daba igual el calor, queríamos estar juntos.
Recuerdo cómo metía la cabeza bajo el chorro de agua de la fuente; aquellos cabellos negros como tizón mojado y chorreando gotitas sobre aquellos preciosos ojos verdes que me miraban con deseo, y cómo me agarraba de la cintura para así mojarme con sus besos a la sombra de un árbol, teníamos solo 20 años.

El verano se acabó y cada uno marchó a su ciudad, a su vida, hasta las siguientes vacaciones y esta vez fui yo la que en julio subió a Bilbao a casa de unos tíos, allí estuvimos juntos, nunca olvidaré aquella habitación prestada por unos amigos okupas…

El tiempo fue pasando y Bernard y yo nos fuimos distanciando, él tenia su vida, yo la mía, pero cuando coincidíamos… estábamos juntos, aunque nos llevásemos ya a matar, siempre nos buscábamos.

La vida hizo que dejásemos de vernos; él trabajaba ahora en Barcelona y yo me marchaba de excavaciones en verano, poco después él empezó a vivir con una chica y yo me eche novio.
Un día llamó, la sorpresa fue mayúscula, hacia varios años que no sabia nada de él, tenia que venir a Madrid por motivos de trabajo y había pensado en quedar para vernos; quedó en llamar a su llegada, no lo hizo, pensé que quizás lo había pensado mejor y que como dice el refrán “el que evita el riesgo, evita el peligro” y lo volví a borrar de mi mente.

Poco después mi prima, me dijo “¿sabes que el chico ese que salía contigo, el de Bilbao, se mato en un accidente de coche cuando venia a Madrid?

Aún se me saltan las lágrimas cuando lo recuerdo, pero aquellos ojos nunca me abandonarán.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No puedo escirbir lo que siento, es mas, ni puedo ni veria a hacerlo, mis ojos se han inundado de lagrimas por tí, por tu amigo que no tuvo ocasion de hacer aquella llamada, y por ese amor de los 20 años.
Gracias por este relato.
Alex.

Maria dijo...

Lo que pudo ser un recuerdo de juventud, sin más, las circunstancias lo han cambiado para siempre, además pienso que esta realmente bien contado. Un saludo

Esos datos que todos miramos


GRACIAS POR LA VISITA