Un año más que llega la "celebración" de este día y un año más te das cuenta de que es un colectivo olvidado y desconocido al que le queda un largo camino aún por recorrer.
Si existe un dolor profundo y continuo es el dolor que provoca un hijo. Un dolor que no se quita, que permanece día tras día y al que acompaña la angustia y el miedo.
Saber que tu hijo es "aspie" cambia tu vida y la de los de tu alrededor, pero no importa, haces "de mil amores" todo lo que sea necesario para que tu hijo avance, se sienta cómodo en este mundo y aprenda a desenvolverse en él, porque el miedo que se instala es ese, la perentoria necesidad que llega por hacer todo lo posible para que él se sepa manejar en este mundo cruel e injusto, en este mundo de locos en el que le toca vivir.
Un entorno donde le va a tocar vivir en el futuro sin ti, donde tendrá que buscar ese trabajo para el que seguramente esté mejor preparado que el resto pero al que tiene todas las posibilidades de no acceder por ser como es y que hace que los demás le vean como una "amenaza" cuando la verdadera amenaza son ellos.
Un hijo que sabes que, es posible, sea un adulto sin familia ni hijos, no porque no quiera tenerlos, sino más bien porque existe la probabilidad de que jamás tenga ni siquiera novia porque no sepa cómo echarse una o no tenga el valor de hacerlo o, como es diferente, ninguna chica se interese en él.
Sabes que lo más probable es que esté solo y que cuando tu faltes se tenga que desenvolver en ese planeta al que no pertenece sin ningún apoyo.
Te consuela pensar que está acostumbrado a su mundo individual, lo que no significa que quiera estar siempre en él en perpetua soledad, porque le gusta tener amigos, como a todo el mundo, le gusta reír, como a todo el mundo y compartir, aunque sean su intereses concretos y que muchos otros aspies viven en el mundo y lo han logrado, te consuela mirar la foto de Bill Gates o Einstein pero...
Todo esto lo sabemos y luchamos día a día para que no sea así y la única forma de conseguir que esto no ocurra es con la información. Hay que informar hasta el cansancio a todo el mundo, sin prejuicios y sin victi mismos, sobre qué es este síndrome ,para conseguir que algún día sea de lo más normal que alguien te diga , " perdona explícamelo, soy aspie" y que el neurotípico que tiene al lado no le mire como un bicho y simplemente diga: " ah, muy bien pues esto significa..." sin discriminación, sin burlarse de él o apartarle.
Un día en el que ´la "celebración" del día del síndrome de asperger, no sea necesario.
















